Ruta Motera por la Sierra de Cazorla

Erase una vez …  un precioso lugar donde los Olivos campaban a sus anchas por todo el paraje, las montañas se sucedían entre valles, todo ello rodeado del verdor y olor de los pinos, todo ello regado por cascadas de agua que nacían de cada pequeño rincón y que hacían de este lugar un sitio perfecto
y relajante donde desconectar del día a día y conectar con la Naturaleza en Estado Puro …

Sí, si,… Estamos en la Sierra de Cazorla.

Ligeritos de equipaje, y aún así sobrando la mitad de la mitad de lo que llevábamos nos subimos en la LT y nos dirigimos hacia Andalucía, con ganas de respirar Aire Puro y sobre todo de pasarlo bien.

La primera parte del viaje fue una visita a “La Cueva del Agua”. Precioso lugar de culto donde parece mentira encontrar a la “virgencita” en semejante paraíso natural. Las fotos no pueden explicar la majestuosidad del lugar, pero ayudan a hacer una ligera idea.

 

 

 

La Cueva del Agua , conocida también como Cueva de la Virgen de Tíscar (porque según la tradición allí se apareció la Virgen en 1319

al reyezuelo de Tíscar, Mahomad Abdón). Se le conoce asimismo como Gruta de las Maravillas.

Una de las primeras grutas naturales conocidas en España, es una
interesante formación caliza,

donde se funden el agua del río Tíscar y la roca del Monte del Caballo.
Las dos sierras se abrazan para dejar
bajo sus entrañas el agua que se pierde caprichosamente entre saltos,
pilones, cascadas y fuentes, para seguir su curso zigzagueante río abajo
hasta
formar el idílico Pilón Azul camino de la Aldea de Belerda.

Según la tradición, los moros poseedores del Castillo de Tíscar,
creyeron que los cristianos Luchaban por su conquista para

recuperar una imagen de la Virgen María que ellos poseían. Ante esta
creencia, y para hacerles desistir de la lucha, la arrojaron desde las
almenas, hasta

la Cueva del Agua, que estaba al pie de la fortaleza; pero la Virgen
volvía hacia arriba cuantas veces lo intentaban, por lo que Mahomad
Andón, enfurecido,

la rompió en mil pedazos con su alfanje.

Cuando los cristianos llegaron al recinto del Castillo, tanto el
infante como los Arzobispos buscaron la imagen para darle gracias por su
protección en la conquista, y al no encontrarla, le preguntaron a un
moro, que arrepentido, les contó lo sucedido. Los cristianos recogieron
los pedacitos y los llevaron a reparar a Toledo, pero la Virgen volvió a
Tíscar de forma milagrosa, levantándose una capilla para rendirle culto

Nosotros damos fe del famoso túnel con 1 metro máximo de altura, pero eso sí son tan solo 100 metros con lo que se hace fácilmente. Es cuanto menos, curioso …

En el interior de la gruta y muy escondida encontramos a la Virgen rodeada de ofrendas (velones, gomas del pelo,…). La altura de la gruta hacen un lugar muy fresquito y relajante, unido al ruido de las cascadas de agua que nos impiden abandonar aquel precioso lugar en el que pasaríamos algo más que una rápida visita. Pero al “finde”  continua  y hay muchas otras cosas interesantes por ver.

 

Abandonamos el lugar y nos dirigimos a la Sierra de Cazorla. Nos alojamos en el Hotel “Sierra de Cazorla”, totalmente recomendable. Bastante nuevo y con vistas al paraje de Olivos que nos recuerda cada momento la zona tan bonita que estamos visitando. Las vistas desde la habitación eran estas…

Por la tarde fuimos a dar un paseo por Cazorla “pueblo” con la suerte de que era un fin de semana de fiestas y pudimos disfrutar tomando una fresca cervecita de la procesión y animación que tenía la plaza de Cazorla esa tarde. Una curiosa misa al aire libre en los restos de una iglesia y original procesión donde en lugar de pasos eran los propios cuadros de la iglesia paseados por los costaleros. Complicado fue poder aparcar la moto sí, ya que la inclinación y estrechuras de las calles nos dificultaron tal acción pero vamos, que conseguimos aparcar, tomar el refrigerio dar un paseo y volver al hotel.

 

Tras esta tarde y una vez cenados y tomados el correspondiente “fresquito nocturno” en el hotel, a la mañana siguiente comenzó nuestra RUTA MOTERA por la Sierra de Cazorla. Precioso paseo donde el olor a pino nos acompañó en todo momento. A media mañana paramos para hacer un paseo de senderismo de una horita por una zona llena de cascadas, rocas,… la verdad es que fue muy bonito y nos queda muy buen recuerdo. Aunque la ropa no era la más adecuada, el tiempo acompañó y aunque soleado nos dejó disfrutar del bonito paseo por estos “lares…”
Tras el sendero el “finde” llegaba a su fin y volvimos para casa. Un Gin-Tonic de fin de fiesta para celebrar lo bien que lo habíamos pasado y para comentar cual sería el próximo destino… Decidido: Nos animamos a hacer la TRANSPIRENAICA  el próximo mes de junio.  Ya no hay vuelta atrás…
     BYEEEEEEEEEEEEEEE !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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